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martes, 27 de mayo de 2014

"Sol de ciudad"

Llueven chispas de fuego
electrocutando instintos
inhalando miradas aún frías
apagando guerras aún tibias,
llueven soles de ciudad.

¿Qué sería de las calles
sin la rebeldía inmadura
que llena de vida los muros
salpicando colores nuevos?
¿Qué sería del ritmo sin vandalismo?

Llueven chispas de volcán
sacudiendo gélidas costumbres
besando sonrisas lentas
apaciguando vidas fugaces,
llueven soles de ciudad.

¿Qué sería de la ciudad
sin la luz de los cantos juveniles
que invaden las esquinas baldías
significando viejas estructuras?
¿Qué sería del viento sin descarriados?

Llueven chispas de sol
dándole fluidez al futuro
sembrando varios de distintos
regando distintos de iguales,
llueven soles de ciudad.

¿Qué sería de sol
sin una ciudad joven que iluminar? 

domingo, 4 de mayo de 2014

"Gira y vuelve a mí"

Sales plateadamente azules
llórense piadosas y elocuentes
desde lo profundo y remanente
de las pupilas alquimistas.

Lleguen antes y no al punto
del nacimiento de un nuevo abismo
que traerá miradas más cansadas
que gritará más fuerte y más bajo.

Ustedes que supieron congelar
detener el tiempo en insulsos papiros
¡lluévanse en mis torrentes más agudos
y soplen sobre mi alma y mis sentidos!

Quiero una mirada dejar fija
que la eternidad sea un instante inmóvil
durmiendo bajo una misma luna
hoy… mañana… y siempre.

Aquí terminan el rollo y la cinta
aquí dejan de correr las agujas
aquí la luz no vuelve a encenderse
aquí el hielo consume la sangre.

Gira y vuelve a mí. 

viernes, 4 de abril de 2014

“Hay cosas que no se irán”

No temas si aún cuando creces
sientes ruidos bajo tu cama
porque jamás se irán esas veces
de días oscuros sobre tu alma

Rasga, sacude y tiembla
hay cosas que no se irán

Vayas a donde vayas
habrá cosas que seguirán allí
susurrándote miradas viejas
por ser ellas solo tuyas
todas de un mismo ahí

Habrá otoños con menos lluvias
y habrá lluvias más verdes
hasta entonces bastará mirar
aquellas pasadas y suaves gotas
que surgían de amigos aires

Rasga, sacude y tiembla
hay cosas que no se irán

No temas si aún estando lejos
saboreas vientos de otros tiempos
porque aunque casi los olvides
volverán cada primavera, lentos, muy lentos…

Rasga, sacude y tiembla
hay cosas que no se irán

Aunque vivas eternamente solo
nunca podrás sentirte en soledad
hay vidas, hay soles que no se irán
montones de almas sin protocolo
que no volverán a tener edad

Simplemente siempre habrá
horas, pieles, lágrimas y nostalgia
cosas que jamás podrás olvidar
seguramente algo te abrumará
tranquilo… ya menos va a picar

Rasga, sacude y tiembla
hay cosas que no se irán.

jueves, 6 de marzo de 2014

"Voy a decirte algo"

-Voy a decirte algo-
-Bueno, decime-
-Voy a decirte dónde está guardado mi testamento-
-¿De qué hablas? La noche siempre te pegó mal a vos…-
-De verdad. Vos escuchame, ¿podes hacer eso por mí?-
-Bueno… Te escucho-
-Gracias-


No estoy diciendo que vaya a morir pronto. No, de ninguna manera. Por el contrario, desearía que este fuese el comienzo de una larga vida. Y no me importa que sea cuesta arriba o cuesta abajo, ni que a veces se nuble y otras salga húmedo el sol. Ya he pisado cáscaras de huevo y bebido hieles ajenas. Ya nada puede herirme más. Ya nada puede darme más felicidad. Son pocos años los que llevo en esto, pero de verdad, siento que ya me he recibido. No porque haya hecho siempre todo lo que quise. No, al contrario. Me quedan muchas cosas por hacer. Muchísimas cosas que quiero y otras que no. Pero las haría todas. Sin embargo, lo que he hecho me basta. Me basta para ser feliz y triste a la vez. Le he dado tanto a la gente de mi alrededor. A los más cercanos y a los no tanto. Y he recibido y aprendido tanto de ellos y de otros. No estoy en una cresta pero tampoco en un valle. Estoy en una meseta, desde la que puedo ver todo lo que he hecho y puedo divisar todo lo que quiero hacer. Creo que pocas veces alguien puede ser tan crítico, reflexivo y nostálgico, a la misma vez. Estoy en paz. Nada más y nada menos que eso: paz. Y no fue necesario que muriese para alcanzarla. Estoy… me siento más vivo que nunca. Porque los sentimientos son los que nos hacen estar más cercanos a la vida. Y hoy, tengo muchos sentimientos en mi alma. Dolor, amor, alegría, tristeza, melancolía, regocijo… y más. La diversidad y ambigüedad de mis sentimientos presentes y los remanentes de los ya latidos, me hacen sentir más vivido que nunca. Quizás creas que exagero y que estoy exacerbando la sensación de una noche de mi vida. Pero no lo sé. Ahora, en este preciso momento, no lo creo ni lo siento así. Y eso es lo que me importa. Ahora. Este momento. Latiendo a tu lado. ¿Sabes…? Gracias. Gracias por haber coincidido en esta vida conmigo. No sé a quién agradecerle, aún no lo descifro. Pero a quien sea, gracias. Porque si muriese hoy… moriría habiendo vivido. 

sábado, 4 de enero de 2014

"Charla de pupilas"

Anoche
luego de la aventura
te posaste desnuda
con tus ojos en mis ojos
desarmando en mí
esa expresión de duda;
aterrizó la adolescente
con sus cuestiones rosadas.

“¿Y ahora qué?”
dijiste sin decir
con la mirada aún en mi.
Instantáneamente desenredé
tus inquietudes calladas:
qué pupilas tan hermosas
y fáciles de leer
y difíciles de responder.

Respiré aquel instante
antes de intentar complacer
a tus pupilas soleadas:
en nuestros silencios de sábanas
estaba la respuesta
no pre-fabricada, no premeditada
simplemente estaba
viviendo semióticamente inconsciente.

-¿Por qué ya no hablamos?
¿Acaso ya no tenemos de qué hablar?-,
disparó tu labio superior.

-Quizás porque lo hemos dicho todo
y ya las palabras nos sobran
y a la vez no nos bastan,
tal vez porque las noches
nos han enseñado
a charlarnos en silencio
de pupila a pupila-,
contra-ataqué con ambos labios.

Anoche
luego de volvernos
a las hablas primitivas;
luego de quedarnos
con las nuevas aprendidas
volvió el silencio
y nos posamos desnudos:
tus ojos en los míos y los míos en los tuyos.

domingo, 15 de septiembre de 2013

"Me enamoré de mi peor enemiga"

Me enamoré de mi peor enemiga. Me enamoré de quien me saca las canas más verdes y los moretones más violetas. Me enamoré de esa mujer que cuando no habla, me enloquece y a la misma vez me conquista.

¿Será su piel tostada por el corto pasar de los años bajo el sol de la tarde? No lo creo. Eso no alcanza. Uno no puede enamorarse de la piel más perfecta, más transparente y opaca a la vez, más narradora de historias que las propias palabras. No, no alcanza.

¿Será el tinte de los acordes marrones que se esconden en sus ojos? Seguramente no. Eso no alcanza. Solo un tonto se enamoraría de una mujer porque tiene los ojos más grandes del mundo. Un mundo interminable. Un universo entero que jamás alguien podría terminar de descubrir. Definitivamente habría que ser un tonto para eso.

¿Será ese millón de mujeres que habitan en una misma habitación dentro de su personalidad? No suena convincente. Un día es la más dulce de este lado del Atlántico. Al siguiente, parecería que las hormonas de Fiona estaban por montones en su café mañanero. Una tarde puede ser la niña más tierna y amable, y a la noche, de ese mismo día, puede ser la adolescente más rebelde y guerrera que habita en las selvas del norte de América. Habría que estar demasiado mal de la cabeza como para enamorarse de alguien así.

Me enamoré de mi peor enemiga. Me enamoré de quien me provoca las más ardientes migrañas, con tan solo una ironía a la pasada.  Me enamoré de un comienzo que ya había terminado…

Me enamoré de mi peor enemiga, y aunque peleé la batalla más tercera de todas, sé que no habrá tregua: ella quiere paz, y yo quiero guerra. 

jueves, 15 de agosto de 2013

"Charla con Dios"

Lamento mis modales (no he dicho amén), o tal vez no lo hago, aún no lo sé. Si sé que he venido a decirte las cosas como son, como yo las entiendo, como yo las sufro y lloro día a día. Una vez mi abuela me dijo que a las personas buenas, le pasaban cosas buenas. Y que a las malas, tarde o temprano, o le pasabas cosas malas, o se les presentaba la oportunidad de ser buenas. Al año siguiente, ella murió. Y lo entendí y lo sufrí: los viejos algún día morirán.

Ese fue mi primer encuentro con el dolor. Fue un puñal que caló tan hondo en mi pecho, que todavía duele cuando respiro agitado. Pero la herida sanó. Y claro que dejó huella; la gente no se olvida de la gente. Pero seguí adelante. Caminando por la vida con un ángel en el cielo. Sintiendo el sol brillar un poquito más que antes.

El tiempo siguió corriendo y yo seguí caminando. Conocí la amistad y el amor, aprendí a sonreíry aprendí a llorar un poco menos (quizás eso no fue bueno), descubrí la mentira y sus consecuencias; las buenas y las malas, adquirí conocimientos útiles e inútiles, me busqué y no me encontré, me perdí y sin quererlo me vi a mi mismo solo y con heridas en el alma. Allí, cuando me encontré amargo y estúpido, le di un giro a mi vida rogándote por oportunidades de cambio en base a  mi voluntad. Y bondadoso y amigo, me diste la oportunidad de girar mi vida. Y allí todo mejoró: llegaron más sonrisas, más amigos, más besos de apuro y formas de aprender.

Al tiempo, otra alma dejó mi vida. Una tía cansada de lucharla, partió rumbo a tu reino con los ojos cerrados. Y el puñal nuevamente se hundió en mi cuello. El dolor fue tan grande, que el aire me sabía a veneno en la sangre. Y de ese modo, no como lo hubiese querido, mi vida volvió a quebrarse. Me volví más fuerte, me cerré para mi mismo y me prometí que no volvería a llorar. Sería fuerte para mis seres queridos. Sería un abrazo silencioso que no sufre ni se acobarda. Y claro, no estuvo bien haberlo hecho. Pero las cosas así fueron.

Pero seguí caminando, de frente y de la mano con mis amigos. Y con el tiempo, volvieron a llegar nuevas sonrisas, volvieron los desconocidos que se vuelven grandes amigos e incluso me enamoré. Y como si tus dedos se hubiesen agitado sobre el reloj, sin darme cuenta, me encontré despidiendo un ciclo de mi vida. Con esperanza le dije adiós. Con temor te pedí que no me dejaras solo. Con alegría, miré todo lo hecho y le sonreí a los que ya no estaban.

Reglas son reglas: todo lo bueno quedó atrás, y el dolor, volvió a caer sobre mis hombros. Y te metiste con quien me dio la vida. Tu soplo venenoso entró en el alma de quien es mi vida. Un día, mientras llorábamos juntos, ella me miró a los ojos y me dijo: “Creí que a las personas buenas, le pasaban cosas buenas. Creí que era buena…”. Y allí, el mundo se me vino abajo. Toda certeza, todo cimiento, todo conocimiento y olvido, se precipitó al vacío. La tierra se rajó en dos y la fiebre me trepó por la espalda hasta volverse ardor en el corazón. No supe qué decirle. No tenía respuesta. Solo sabía que ella si era buena: no conozco persona más buena.
Aquí estamos, peleándola día a día. Remando contra la corriente. Quebrando todos los obstáculos que se presentan. Pero no salimos del pozo. Un paso hacia delante es como volver dos hacia atrás.

Allí ya comencé a cuestionarte. A preguntarme si sabías lo que hacías. Dejé de creer en tus “representantes” y me entregué a tu voz. Y hablamos mucho, vos lo sabes. Me escuchaste y me respondías a tu manera. No te escuché, y seguiste allí a tu manera.

Pero tu juego no termina, no acaba jamás. Un día entendí, que tu sed jamás será saciada. Te llevaste sin aviso a quien sabía leerme la mirada. Lo tomaste entre tus dedos y lo arrebataste de mi vida, de la vida de sus amores y sus amigos: te lo llevaste sin permiso. Y el dolor se hizo fuerte una vez más. Aquí sigue, apretándome el corazón. ¿Y sabes qué? Ya no te entiendo.

No entiendo a qué estás jugando. No entiendo tus por qué.
Creo en vos, ambos lo sabemos bien, pero ello no quita que ahora estemos peleados. Porque no puedo entender tu razón para llevarte a alguien tan joven, a alguien que aún no había vivido, a alguien, que también era de los buenos.

Me gustaría que bajaras y hablemos. Que me mires a los ojos y me expliques por qué. Porque ahora, hundido en este dolor, sufriendo un puñal más en lo que va de mi corta vida, no lamento decirte que no te entiendo. Y en este momento, no sos ningún amparo ni resguardo. ¿Y sabes qué? No temo darte la espalda. No temo decirte que no. No temo que no me escuches. Porque ahora, con tanta tristeza pegada a mis ojos, siento que jamás estuviste allí. Lamento (¿lamento?) no poner las cosas en la balanza. Lamento, un poco tal vez, no compensar las lágrimas con las sonrisas que me has dado. Pero, ¿sabes qué? Dudo de poder tener los suficientes recursos, como para equiparar las cosas. Es demasiado el dolor. Es demasiado el sufrimiento. Es demasiado el desentendimiento.


Hoy, ahora, en este momento, siento que me abandonaste. 

sábado, 3 de agosto de 2013

"Cayó la última lágrima"

Tuvo que pasar
más de un cielo
por debajo del puente,
si, quizás demasiado,
pero el clic llegó,
ya cayó la última lágrima
y murió la última flor.

Estuve postergándolo:
en la escuela no era necesario,
en el liceo resultaba aburrido,
y ahora, me veo obligado;
es justo y necesario.
Los miro por última vez,
les sonrío y doy gracias.

Me alejo tres pasos
me doy la vuelta y los vuelvo a mirar:
un tiro en la frente para cada uno.
Adiós bicicleta aún con rueditas.
Adiós rabietas por el baño.
Hola problemas ajenos.
Hola realidades más reales que el rey.

Llegó la hora.
Ya no lo puedo evitar.
“Borrón y cuenta nueva”,
“caminar al futuro”,
“dejar los autitos”,
“no más horas de la pavada”;
madurar.


Llego tarde.

domingo, 30 de junio de 2013

quebrarse para volver a caminar...

necesito respirar y quedarme en silencio. necesito quitarme estas ropas y dejar atrás las desdichadas tardes con lágrimas y mates fríos. necesito, en esta noche de invierno, cerrar los ojos... para volver a abrirlos en una tarde de primavera. 


Garo Arakelian - "La música del bar"

¡PUEDO ABRIR UNA BRECHA!

"Camino herido"

Camino herido,
profundamente herido
en mi costado izquierdo.

Escucho los gritos,
los sollozos golpeados
de un lugar donde hubo puñal
y ahora vive una hundida soledad.

Camino herido,
recientemente herido
en lo más terroso de mis palabras.


Silenciosamente separados
tomamos rumbos con horizontes distintos,
tu misión se hace cobarde;
mi causa nace de tu inmadurez.

Camino herido,
triplemente herido
por uno, dos, tres desamores (desdichados).

Viene a morir a mis brazos
la sonrisa que supo ser esperanza,
no me mira a los ojos
y se va, se va en silencio y sin mirarme
(se va sin que la echen…).

Camino herido,
pero aún herido
sigo caminando. 

domingo, 12 de mayo de 2013

"Una vez alguien me dijo que yo era muy joven para mirar hacia atrás..."


Una vez alguien me dijo que yo era muy joven para mirar hacia atrás. Que ni siquiera llegaba a los veinte años de edad, y que por lo tanto, mi vida no era más que un corto camino en un mundo entero por descubrir.

Desde esa vez, en que alguien me dijo que yo era muy joven para mirar hacia atrás, me di cuenta de algo, y mejor dicho, me puse a pensar en algo que jamás había pensado con tanta seriedad: el pasado. Y me pregunté qué era el pasado, por qué todos tenemos un pasado, cuál es el sentido de tener un pasado. Entonces, me cuestioné para mi mismo: ¿cuál era mi pasado?

Mi pasado comenzó siendo una foto que hoy está casi amarilla. Recién nacido. Al poco tiempo, mi pasado se ganó sus primeros pasos, y no cualquier primeros pasos, sino que, fueron los primeros pasos que aprendieron a dejar su huella. Y así la foto se fue haciendo a su lado de iguales y distintas a ella. Fotos blancas y abotonadas. Otras de cielo y cometas. Algunas de caídas tristes y bicicletas marchitas. Pero, paso a paso, el pasado iba formando su colección.

Esa colección de momentos, es el conjunto de huellas que hoy me detengo a mirar detrás de mi espalda. Y aunque no roce ni por hechizo las cinco décadas, como las que tenía ese alguien que me dijo que yo era muy joven para mirar hacia atrás, me di cuenta que ese camino que tenía y guardaba como mi pasado, estaba más cerca de lo que yo creía. Y aún más, ese camino, era más grande de lo que jamás me hubiese imaginado.

Por esa razón, sumando rebeldía a los conceptos ajenos y algunas cosquillas de nostalgia y melancolía, me hundo largo rato a mirar hacia el pasado. Para reír y para llorar, para emocionarme y para dejar pasar, para abrazar a los que se han ido y para volver a charlar con los que aún están.

Pero además, sintiendo cada huella como parte de una vida que no puede cambiarse y que en su momento, fue la mejor huella que pude marcar, me arraigo a ese pasado y lo hago mi motor para el futuro. Porque si de algo estoy seguro, es que ese alguien que me dijo que yo era muy joven para mirar hacia atrás, se había olvidado de mirar hacia atrás sin olvidarse. Como vivió, lo dejó ir, y se olvidó que el también fue joven, que el también sintió tristeza, y que por más que fuese de pocos años, como lo soy yo ahora, él, también miró hacia atrás cuando una gran huella estaba a punto de plasmarse. 

lunes, 15 de abril de 2013

"GAME OVER"


Queda terminantemente prohibido
dejar caer una lágrima,
permitir que grite el dolor,
hablar en este silencio,
mirar de ojos abiertos,
dar el primer paso hacia el perdón,
escapar sin decir lo que se piensa,
vivir con esta tristeza en el alma.

Que la sorpresa sin serpentinas
no arruine la bacanal,
que los tiranos vestidos de amigos
no bailen sobre nuestros logros,
que el día no se apague
por un par de dedos sin frente,
que el niño no crezca
por el desdén de almas hipócritas.

Adiós dije ayer
sin aún conocer,
adiós digo hoy
habiendo conocido.

miércoles, 10 de abril de 2013

"Explícito = Aburrido"


Rogando no ser explícito
aterrizo en el papiro desnudo
y cuento hasta diez.
Me aseguro y vuelvo a verificar
que las ganas inspiradas
son suficientes y maduras
para quedarse en un solo latido
y vivir unidas a la tinta carcelera.

Miro hacia ambos lados
y comienzo.
¿Acaso es enero
en este otoño de ciudad?
¿Dónde han ido a beber
las ánimas de mis amigos?
¿Fue mi primer amor
el último de los amores?
Solo hay silencio
cuando se cae por el barranco,
el silencio de uno mismo
hundido en su solitaria necedad.

Agito la pluma
y continúo campo adentro.
Recuerdo vagamente
aquellas lunas con las que imaginaba,
una más amarilla que la otra
y una con más historias que la anterior,
cada estrella tenía su razón
en mi cuaderno adolescente,
¿con qué motivo he crecido
y aprendido de mis errores
si ya no hay ensayos
en los que aplicar moralejas?

Arrugo, lloro y vuelvo a abrir:
no me rendiré.
Caer no significa morir,
hundirse no es perderse,
perderse no tiene que ser malo
y lo malo
no tiene por qué saber feo.
Volverán los versos solares
y volverán los relámpagos azules,
volverán las noches de canela
y volverán los silencios reflexivos.
Lo explícito ahora es aburrido.

domingo, 7 de abril de 2013

"Allí viene... y aquí estoy yo, _ _ _ _ _ _ _ _ _ ..."


Advierto en estas primeras líneas, invocando a las más vitales y futuras consecuencias que ya puedo ver expresadas en letras, que el contenido que vendrá en los renglones subsiguientes será completamente empalagoso, romántico al punto tal de ser el más cursi de todos los discursos y aún más, prometo esconder alguna rima atrevida como guiñada a los más grandes literatos del amor en verso. Advierto, entonces, a aquellos quienes los contenidos sobre el amor, no saben o no pueden digerir con facilidad. ¡Cuidado lector, ten cuidado!

Ahora que te encuentro en este segundo párrafo, puedo deducir que has sido lo suficientemente valiente para asomarte al precipicio, o, por el otro extremo, lo suficientemente cobarde como para leer de reojo lo que venía después y encontrarte allí con mi bienvenida. De cualquier forma, felicitaciones por seguir. Aquí, mi valiente o tímido lector, voy a contarte una historia de mentira y una mentira de una historia. Aquí voy a revelar mi asombro y mi agrado, al descubrir y vivir uno de los mitos más antiguos de la historia. Y no hablo del casamiento, ni del noviazgo, ni de la amistad, y aunque suene raro, tampoco voy a hablar del amor como sentimiento maduro. Remando lenta y cariñosamente, avanzaré hacia lo mares de algo mucho más sencillo y hermoso; ¿posible o no? Ya lo veremos.

Las teorías sobre su real existencia o potencial desarrollo son varias y susceptibles al paso del tiempo y los sentidos. Como bien dijo alguien una vez: “cada uno de los sentidos, interroga al mundo a su manera”, y así, es posible que este fenómeno surja. Cada sentido hace lo suyo. Cada sentido hizo lo suyo. Sus labios ni muy rojos ni muy rosados fueron lo primero en abrocharse a mis ojos. Luego, vino su sonrisa grande como el cielo y se hizo un lugar al lado de sus labios. Casi instantáneamente, el sonido, ¿y qué digo sonido?, la música emanada de su boca logró atarse a mis oídos hasta el punto tal de desnudarme la piel con un “hola”. La despedida que siempre tiene un gusto amargo, esta vez, tuvo un toque distinto. El adiós fue la razón suficiente para hundirme en el perfume de su piel blanca y transparente. El adiós fue la excusa caída del reloj para rozar su mejilla con la mía y así sentir que el mismo cielo, baja de las alturas y se abraza a mi rostro. ¡Hermoso adiós que dio fortuna a mi tacto y olfato!
Una vez más, recuerdo la advertencia del comienzo: ¡cuidado con estos versos, cargados de azúcar sin café!
Se preguntarán ustedes por la manera en el qué el gusto interrogó a su esencia. Pues bien, esa es la pregunta que no tiene respuesta, sino conclusión. La conjunción de los demás interrogatorios dio paso a la percepción del sabor. ¡Y qué sabor! Indescriptiblemente pálido, sangriento, juvenal y jubiloso, natural y empedernido, del mismo cielo y del mismo infierno, único en su especie y reiterativamente de tilo, me sabio su esencia misma en la boca del estómago hasta la comisura de mis labios.

Más allá de lo poéticamente biológico, influye e influyó una cuestión social y moral, ineludiblemente apetecible. ¿Quién es capaz de captar la atención de un alma errante con tan solo caminar por delante de su presencia? ¿Qué milagro tan bien bendecido es capaz de matar al hombre para revivirlo y ser el (ella) la causa de su vuelta a la vida? ¿Qué combinación tan armoniosa y perfectamente conjugada es capaz de detener el paso del tiempo con tan solo entrar en la habitación? La respuesta eres tú. La respuesta, mis queridos lectores, es ella. Hermosa actitud que te balanceas de un lado al otro. Hermosa actitud que pasas de largo y saludas con los ojos callados. Hermosa actitud que respira el mundo y lo vuelve divino.

Algunas veces pienso al verla cosas como: “no me mires así”, “no te rías así”, “no me hables así”, “no camines así”, “no no me mires así”. Me tildan de tonto, bobo y mal enseñado, pero igualmente, no puedo evitar morir y resucitar cuando haces esas cosas. Porque de esos momentos sencillos y triviales me alimento. Porque de tus costumbres me vuelvo adicto. Porque de tu existencia me inspiro.

No voy a decir en ningún tono de “las cuatro estaciones” que siento que te conozco de toda la vida, ni que te vi en mis sueños, ni que ya te conozco de mis vidas pasadas. Definitivamente no. De ese constante descubrimiento es que me enamoro todos los días. De ese no saber que siempre resulta en sorpresa, es que vuelvo a elegirte a cada segundo. De ese desconocimiento pasado, presente y seguramente siempre un poco en el futuro, es que vivo sabiendo que tendremos un mañana: cada momento tendrá un sabor distinto. ¡Gracias a la vida por recién traerte a mis orillas!

Y aunque en realidad, poco hablemos, puedo decirte a ti, y también a ustedes mis queridos lectores, que sus silencios son los que hacen posible todo este despilfarro de latidos rojos. Pocas veces coincidimos en nuestras rutinas, y hasta el momento, debo confesar, que jamás hemos tenido la oportunidad de huir del reloj fuera de nuestras comunes cuatro paredes. Somos fruto de un carcelero encuentro que muere al mediodía. Somos simplemente números que coincidieron en un mismo tiempo. Somos una ella y un él, que tan desconocidamente, acudieron al mismo puerto, por el mismo viaje, en el mismo barco, con los mismos deseos y con el mismo destino.

No le he dicho todo, pero en minutos asomarán sus piernas por la puerta de en frente y no puedo perder ni un solo momento. Ya puedo sentirla caminar por entre la multitud apagada. Allí viene… y aquí estoy yo, enamorado a primera vista. 

domingo, 31 de marzo de 2013

"¿Por qué ser amigos?"


Why can’t we be friends?
o supongo que aquí queda mejor,
¿por qué no podemos ser amigos?
¿acaso no nos queremos
y cuidamos uno al otro
cuando la muerte viene,
cuando el sol se calla,
cuando el silencio nos pica?
¿qué sucede entre nosotros?

Confieso que a veces te odio.
¿Será ese el problema?
Te odio
por robarme las palabras del estómago
cuando ni siquiera las he pesando,
por jamás ocultarme
ni la más venenosa de todas las mentiras,
por entender lo que yo entiendo
y hacerlo lucir tan fácil con una sonrisa.

Igualmente, te odio y te quiero.
¿Puede ser eso posible?
Te quiero
cuando callas para que llore en tu silencio,
porque nunca me abrazas en la medida justa,
por ser la piedrita en mi zapato
cuando sabes que voy por mal camino,
te quiero y te quiero
por quererme como me querés.

Tal vez
no podemos ser amigos
por mis sentimientos encontrados,
¿cómo quererte y odiarte?
Quizás
no podamos ser amigos
porque no debemos serlo,
porque no queremos serlo.
Seguramente
tenemos que ser otra cosa,
de amigos no calzamos,
de enemigos nos sonreiríamos demasiado,
¿entonces?

¿Por qué no podemos ser amigos?
o…
¿por qué ser (solo) amigos?

jueves, 28 de marzo de 2013

"¿Te extraño?"


He estado luchando contra la soledad,
buscándole una salida
a esta rutina sin horas
pero que igual encadena a un tiempo muerto,
yendo de selva en selva
sin encontrar la saciedad
que tu no colmabas
pero al menos lograbas apaciguar.

He estado vagando con mi locura
por pueblos hundidos
y estrellas perdidas en el campo,
pero ninguna
ha sabido mirarme como tú lo hacías,
ni la luz mala, lejana y temerosa,
ha conseguido en sus mil intentos
desvelarme noches enteras;
atraparme días eternos.

No me arrepiento de la pausa
ni reniego del adiós…
pero, ¿si hubiese esperado?
¿si hubiese dejado madurar a la luna?
¿si hubiese dejado crecer
tan solo un poco más a aquella semilla?
¡Ah ese bendito stop que era salida,
se volvió en mi contra y me llevó la perdición!
Si tan solo hubiese esperado…

¿Te extraño?
¿Te busco?
¿Te vuelvo a invitar
a leernos de madrugada
y olvidarnos al atardecer? 

sábado, 2 de marzo de 2013

"No hay nada más lindo..."


Después del huracán,
de los relámpagos con gusto a rutina
y del verano con más bajos que altos,
descubrí concluyente frente a la ventana:
no hay nada más lindo
que la alegría después de la tristeza.

Duele, golpea y pretende asesinar,
llega escondido en su furia
y arrastra el mundo a su paso,
es el problema que tiñe nuestro cielo
pero que el viento arranca de un solo beso:
no hay nada más lindo
que la solución después del problema.

Perdidos y desentendidos
vamos caminando por la noche hecha ciudad,
malhumorados nos miramos sin ojos
y tristes rompemos el reflejo,
y así no vamos y no volvemos
hasta que nace la luz en el apagón:
no hay nada más lindo
que el amanecer después del desamor.

¡Miren!, ahí está el escritor,
muriendo lento y sin rima,
porque ha olvidado como ensamblar un verso,
porque aunque lo intente
no recuerda cómo decir lo que nadie dice
y todos sienten y todos quieren.
Pero… ¿qué sucede? ¡Miren!
Está escribiendo:
“no hay nada más lindo
que escribir después de estar en coma.”

jueves, 21 de febrero de 2013

"Dormir entre lágrimas"


Tras peleas y gritos
crecer se hace tormentoso
y entre tanto amanecer no visto
el niño forjando al joven se construye.

Eso que comenzó en palabras
sin remedio se hizo aullido,
borrando la foto cariñosa
por falta de ángeles cantores.

Mientras tú intentas dormir,
alguien llora entre sus sábanas,
deseando ser sordo por elección,
mientras tú cambias de canal.

Ataque que no hace distinción,
muere el igual y el distinto,
ese amor desplazado por vacío
es el sabor a nada que asesinó a la vida. 

domingo, 17 de febrero de 2013

"Ya no busco nada"


No busco una pelea
ni desenterrar una historia vencida,
ya no busco nada.
Sonará a mentira
e incluso a estrategia por desamor,
pero no,
ya no busco nada.

Ayer vi pasar por la vereda de enfrente
a mi esperanza con velos de luto
tras jugar su último cuento sentido,
y sin decisión previa
ni artimaña del subconsciente,
hoy ya no siento nada,
ya no busco nada.

Gané, perdí, empaté y volví a perder,
pero esta vez
el dolor se ha hecho moraleja
y aplicando la filosofía aprendida
una innata consecuencia despierta:
se detiene la búsqueda,
ya no hay tesoros que encontrar.
Se ha ido el deseo enamorado
de buscar sabiendo que no hay nada,
nada más que encontrar.

¿Qué más quieres oír?
He perdido las ganas de luchar. 

"Curarse de a dos"


No pretendo llegar a sus tierras
y parecer simpático y amistoso,
todo lo contrario señorita,
mi intención es arribar a su vida
y hacerle beberse la realidad
hasta la última gota.
Así que aquí vengo,
a sus tierras pálidas y lastimadas,
a curarla con racionalidad camuflada
y tintes de amigo gruñón.


He escuchado por ahí
hablar a las malas lenguas
sobre sus problemas y romances,
así que vengo con abre nubes
y flores de naranja,
¡ah si! ¡lo que usted necesita!
Respire hondo y pausado
hasta que mi abrazo haga efecto
curando sus heridas prematuras.

Dicen que un tal ex amor de su vida
dejó su isla hace algunos soles
y que desde entonces
el cielo ha estado tan encaprichado
que la luz ya no se abre paso por la bahía,
pero no tema señorita,
yo tengo la solución enlatada a su desamor,
el relámpago que aventurado en sus días
desbordará la tormenta
y abrirá el cielo hasta devolverle la vida.

Además, susurran por ahí
que usted ha perdido las raíces
y no por una tinta ya vencida,
entiendo que sus creadores
han estado lejanos y ocultos
al punto tal de besarse en su propia crisis,
pero no desespere señorita,
no hay nada en esta tierra que usted posee
que no tenga solución ni respuesta contundente;
sólo la muerte se ha hecho ineludible.

Seamos claros y sinceros,
no soy mago ni cuentista experimentado,
soy humildemente un poeta amigo
que sube desde las llamas
que arden en su corteza sentimental
para apaciguarle la rutina
y volverla a la calma
y devolverle la esperanza.
Soy su amigo señorita.

Ahora que hemos sido claros y sinceros
puedo develar las mentiras:
¡claro que tengo la solución!
No seré brujo ni Quiroga,
pero tengo la razón justa y suficiente
que me regala la capacidad de ayudarla
con tan solo escribirle unas líneas
y masajearle el alma con quejas
y cumplidos de hermano.

Salga, corra, escape,
antes de que se de cuenta
ya no habrá noche sobre su vida
sino cielo y un sol recién planchado
que incluso perfumado y bien vestido
la espera para llevarla a su nueva vida.