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martes, 28 de febrero de 2017

"Solo por una noche"

Quisiera que te callaras por un rato. Más que por un rato… ¿por qué no por el resto de tu vida o, al menos, por lo que queda de la mía? Necesito silencio, pero no cualquier silencio: uno de esos que detienen al tiempo en una profunda noche cerrada, donde nada puede lastimarte porque nada puede tocarte… excepto tus propios pensamientos en voz baja.

Sé que poco puede interesarte lo que digo, pero te ruego –si acaso no debería ordenarte– que me hagas caso. Esta vez, solo por esta vez, limitate a hacer lo que te pido. No te estoy diciendo que vayas y te pegues un tiro cuando el atardecer comience a salpicar en lo lejano del cielo, pero sí te pido que, por esta noche, hagas de cuenta que no estás vivo, que nunca naciste, que jamás nos conocimos. Será solo por una noche. Solo por esta noche.

Mañana entenderás mejor todo esto. Al menos, sé que las pruebas sobre la mesa de lo que ahora te parece solo un par de estupideces, saldarán tu sed de empecinado raciocinio. Igualmente, dejame decirte una última cosa antes de que la noche nos separe –como la muerte separa a la más caprichosa de las uniones–. A veces, aunque todo te diga que no, la mejor opción es confiar: dejarte caer en las escépticas recomendaciones de un consejo que parece marchito, pero que respira con delicada sabiduría. A veces, por más que tu madre diga lo contrario, tenés que salir sin campera y dejar que el invierno te resfríe hasta el último pensamiento. A veces, por más que no tengas ganas, levantarte diez minutos antes te irá regalando la acumulada sensación –sumamente realista– de haber vivido unos diez años más: cuando llegue el momento, la muerte no sabrá qué hacer contigo.

¡Mirá la hora! Tenés que irte y dejarme solo, pero solo de verdad: necesito que te encargues de que todo el mundo respete eso. Será solo por una noche –tan larga y tan triste que hasta la Luna olvidará el sabor de la luz en sus ojos–.

Andate. Y ni siquiera me pienses. 

sábado, 3 de diciembre de 2016

"Una sola voz, un solo silencio"

Hablémonos. Dale, hablémonos. Démonos la oportunidad de decirnos todo lo que no nos hemos dicho en los últimos meses. Está bien, nadie tiene por qué perdonar a nadie, solo se trata de hablar, de decir, de dejar que las palabras fluyan en el aire que tanto hemos callado. No importa por qué lo hicimos, de verdad, no pienses en eso. Basta, sé que lo estás haciendo.  No lo hagas. Solo somos vos y yo. El silencio, esta vez, corre por cuenta de la noche. De esta misma ciudad que tantas veces nos ha visto quedarnos sin decir nada, cuando en realidad deberíamos haberlo dicho todo. Hagámoslo. Nunca se sabe cuándo podríamos volver a tener una oportunidad como esta.

¿Quién empieza? ¿Vos? ¿Yo? Quizás deberíamos hablar a la misma vez; después de todo, siempre fuimos una sola voz. O mejor dicho, un solo silencio. Bueno, ¿y entonces? ¿Qué tenías para decirme? ¿Qué tenía para decirte…? ¡Ah, sí! Lo recuerdo. Bueno, empecemos.

Nos lastimamos. Nos olvidamos de nosotros. Dejamos que el tiempo, que los días, que el “mañana lo hago”, se impusiese como nuestro único reloj. Nos postergamos. Nos dejamos para más tarde. Dejamos de escucharnos. Porque estábamos cansados. Porque teníamos sueño. Porque teníamos hambre. Porque no teníamos ganas de pensar en “cosas serias”. Porque teníamos que dedicarle tiempo a los demás. Porque teníamos que hacer cosas para acá, pero también para allá. Pero, pero, pero. Durante los últimos meses no tuvimos más que peros. Y entre tantos peros, la vida misma se nos volvió una espera. ¿Qué esperábamos? El día en el que ya tendríamos más tiempo. Las horas en las que podríamos descansar. Los momentos que podríamos dedicarnos a nosotros. Sin embargo, hoy por hoy, cuando esos días “libres” llegaron, parecería que no tenemos nada que decirnos, nada que hacer o nada por lo que luchar.

La espera fue haciéndonos olvidar de los verdaderos motivos de tantos esfuerzos y tantos “después vemos”. ¿De qué valió todo lo que hicimos? ¿Qué queríamos en realidad? ¿Queríamos algo o actuábamos por inercia? ¿Alguna vez nos detuvimos a pensar si el camino que estábamos siguiendo en realidad era el camino que queríamos caminar? Quizás dejamos las huellas que alguien más quería que dejáramos. Tal vez, durante todo este tiempo, no hicimos más que reproducir la misma canción, una y otra vez, al punto de que la tarareábamos sin saber siquiera lo que la letra en realidad quería decir. Todo se trató de un ritmo. De una manera de fluir. De encontrar la manera más fácil de caminar… sin caminar. Porque eso fue lo que hicimos. ¿Lo ves? Caminos a ninguna parte. Y es allí donde estamos ahora.

Estoy convencido de que dimos lo mejor de nosotros. Dimos nuestra alma y todos los pensamientos que alguien puede pensar. Dimos nuestra esperanza, nuestro anhelo y nuestro profundo deseo de desear deseando nuestros deseos. Nuestros, nuestros, nuestros. Entre tantas autorreferencias, jamás nos encontramos con nosotros mismos. Ese quizás sea el problema. ¿Alguna vez nos miramos a los ojos y nos dijimos que algo de lo que estábamos haciendo lo hacíamos por nosotros? No lo recuerdo.

Basta. Estoy cansado de que me mires así. Sin hablarme. Sin decirme absolutamente nada. Sin decir lo que pensás. Sin decir lo que no pensás. Estoy cansado de que me mires sin mirarme. Me cansé de vos, de nosotros, de todo esto que creamos juntos. ¿Y sabés qué es lo peor de todo? Que es culpa mía. Yo te hice así. Yo me hice así. Y yo nos hice así.

Ambos sabemos que no hay solución. Que así como una vez supimos querernos y valorarnos, algún día volveremos a hacerlo. Sin darnos cuenta. Tal vez sin buscarlo. Sé que algún día podremos volvernos a mirarnos. Hablarnos. Sentirnos cerca. Algún día, de verdad volveremos a ser uno.

Mientras tanto, las cosas como son: yo acá, y vos allí, en el espejo, escondido en mi reflejo. 

sábado, 2 de abril de 2016

"Si preguntan, yo no lo pensé"

¿Nunca te has sentido amado y odiado a la misma vez? ¿Nunca has pensando que así como sientes que le encantas a alguien, esa misma persona no sabe cómo decirte que la dejes en paz? ¿Nunca te has cuestionado si detrás de tantos “te quiero” no se esconden un centenar de “necesito aire”? ¿Nunca has querido que el fuego te entibie el alma y que al mismo tiempo haga arder tus pensamientos?

Una sonrisa puede derramar amor. Y esa misma sonrisa puede querer disimular tanto desinterés. ¿Acaso no puede el amor conducir irremediablemente al cansancio, a la desdicha, a la ausencia total de amor? Al fin y al cabo, ¿quién sabe lo que es el amor? ¿Quién podría decir en una sola palabra lo que en realidad es el amor? ¿Fuego? ¿Amistad? ¿Luz? ¿Vida? ¿Amor? ¿Acaso el amor es amor? Nadie lo sabe a ciencia cierta. Y quizás nunca nadie lo sepa. Porque ese no es el punto. Ninguno de estos cuestionamientos tiene que ver con el amor. El amor no se pregunta. El amor no se cuestiona. Al amor no se lo interroga.

Pero si nadie sabe lo que es el amor, ¿cuándo saber qué no debe interrogarse o cuestionarse? ¿Cómo saber a qué no hacerle preguntas y a qué sí? Tampoco se trata de ir por la vida sin reflexionar ni por un segundo. No hay término medio. ¿O sí lo hoy? Alguien podría decir que sí, pero tampoco valdría de algo su opinión. Así como de nada sirve comer una mandarina y lavarse las manos una y otra vez.

Estas líneas perdieron el sentido, el camino, el rumbo. Y hace rato que el faro explotó en el borboteo de sus propias ideas. Hasta el silencio suena desesperado por un poco de silencio. Incluso el dolor desearía volver a sentir que alguien lo lastima. Todo para poder sentirse vivo. Para poder sentir que, por un instante, el alma simplemente es alma y no una bolsa de dudas poco razonables y difíciles de digerir.

Desearía que todo fuese real. Que no se tratara de una simple espera que en realidad nada espera. Porque nada vendrá. Porque nada viene en camino. Y porque nada, absolutamente nada desea ser lo suficientemente genuino como para amarrarse a este camino maltrecho. Jamás nadie lo aceptará. Nunca nadie tendrá el coraje de hacer frente a semejantes heridas. Y no creo que alguien alguna vez vaya a querer escribir sobre estas líneas lo que nadie ha escrito hasta hoy.

Me pregunto si alguien alguna vez tendrá el valor de conquistarme con sus preguntas. ¿Puede una larga lista de cuestiones coquetear y amenazar con una noche pecaminosa? Quiero creer que sí. Quiero creer que afuera existe un sentido de la oportunidad tan apetitoso que de solo verlo haga sentir que el anhelo es hasta la muerte. Porque, si no se trata de vivir o morir, no sé de qué se trata la vida. Ni de qué se trata el amor, si no se trata de amar o morir.

¿Nunca has sentido que, en realidad, no le importas a quien dice que sí le importas? Quizás no valga la pena luchar, y sea momento de cerrar puertas y ventanas e irse por el mismo camino que te dio la bienvenida. O tal vez sea momento de dar muerte a tantas cuestiones y simplemente dejarse flotar entre lo que podrían ser un puñado de mentiras ajenas o un colchón de sentimientos puros e interesados, en el mejor sentido de la palabra.


¿Quién sabe? Espero que alguien lo sepa. O, al menos, desearía tener la certeza de que, al igual que yo, nadie lo sabe. 

martes, 27 de octubre de 2015

"Sonreír sin escuchar"

¿Cómo decirle que no a la rutina que impone el tiempo? Incluso cuando esa rutina está hecha de amor y otras deidades; ¿cómo negarse a semejante espectáculo? La escapatoria está, claro que está; pero no luce como una opción, sino más bien como un camino cuesta arriba, arriesgado e innecesario. ¿Para qué cambiar si así “vamos bien”?

Quizás allí esté el problema: en la comodidad de estar sin estar, de sonreír sin escuchar, de amar sin amar.

El cielo me mira y no puedo evitar bajar la vista con vergüenza. Él sabe que hago mal, pero ¿qué puedo hacer? Soy un cobarde. Siempre lo fui. Soy un inútil, rehén de mis propias mentiras y palabras mal escritas. Ni ella, ni ellos; nada más que yo. La culpa no es nuestra; es mía. Y aquí no hay botón de pausa ni “stop”; solo vale una opción: la que no estoy dispuesto a tomar.

¿Caminos? Los veo, pero no los sigo. ¿Vida? Ya ni sé qué es eso. Vivo de mi constante muerte y muero de mi inconstante vida.

Hoy no. Quizás mañana. Tal vez nunca… al fin y al cabo, ¿para qué? 

lunes, 20 de julio de 2015

"Asesino amoroso"

De repente, en el medio de la frialdad de la madrugada, me encontré entre mis propios pensamientos. Allí estaba: sucio, herido, vacilante frente al presente. Con una piedra en una mano y una rosa en la otra. Sin poder mirarme a los ojos. Sin poder acariciar mi propia palma. Siendo yo mismo. El que siempre fui. El que jamás dejé de ser. Ese a quien tanto aborrezco y tanto necesito para vivir.

Me encontré siendo el asesino que visita las tumbas de sus víctimas. Cada año una distinta. Cada vez una razón diferente. Frente al destino hecho polvo. Ya no queda nada cuando se está allí: no hay aire, no hay recuerdos, no hay más engaños. Ese instante, ese mísero momento en el que los ojos del asesino y la piedra lisa y fría de la tumba se encuentran, tal vez sea el único segundo sincero de la existencia: ya no hay nada que ocultar.

El puñal siempre es tentador, pero la rosa me encripta las venas y me roba los impulsos. Algo, una razón debe existir en algún lugar. No concibo que todo se reduzca a una simple batalla en la que gana la compasión. Mis víctimas son mías y de nadie más. Sus gritos. Sus lágrimas. Sus historias preferidas. No hay nada que no haya pasado por mis manos: hasta su último aliento fue obra de mis modales.

¿Qué me queda? Escucho a los fantasmas de mi pasado. Ellos cantan lo que no me atrevo a pronunciar: todo puede ser distinto. Podría dejar de mentirme y mentir como consecuencia. Podría cerrar esa bóveda infinita de latidos animados por un relámpago piadoso. Quizás sea el momento de asesinar y no asistir al funeral. Un asesino no es más que un nexo entre el aquí y el un poco más allá. No es correcto que la culpa viva fluctuando entre ambos lados. Uno debe ser el malo o ser el bueno: no ser el carcelero cariñoso.

Es tiempo de clausurar esta noche amarga. Es el momento de hundirme en lo más profundo de mis desencuentros y gritarle al tiempo que se ha equivocado. Es la hora de abrir ambas manos y dejar caer la piedra y la rosa. Que todo se desmorone a mi alrededor. Y que la calma no sea más que tormenta.

No más víctima ni victimario. Desde ahora… nada. Nada más que nada. Mientras escucho al silencio de la muerte caminar hacia mí.

lunes, 26 de enero de 2015

"Menos de tanto"

Sed de luz y ritmo
recorriendo mis delirios
va haciéndose desértica
entre mis labios sin vapor
y mis ojos desteñidos.

Un “tal vez” aún vive
escondido en mi amor eterno,
a veces sube y me mira
preguntándome un dolor seco
hasta volverlo humedad.

Y el mundo sigue girando
y no entiendo a dónde va
y todo me sabe a un sin lugar
y aunque voy, voy sin ir
y todo, todo va a cambiar.

Que alguien me ayude
a dejar de pensar
tanto. 

domingo, 11 de enero de 2015

"Aunque ya no esté"

Habrá un había una vez
en el que ya no respire,
vivirá un silencio crujiente
hasta volverse canto de lluvia;
allí todo volverá a girar.

Habrá quienes aún me llamen
en el frío del viento sin poesías,
buscando el calor de un recuerdo
que yacerá viejo en su propio susurro;
allí todo sabrá mal.

Habrá días que no querrán al sol
por reprocharle un por qué al tiempo,
esos serán cielos sin lunas verdes
que les pido llenen con mis palabras;
allí todo volverá a ser luz.

Habrá segundos que sonarán perdidos
mirándose sin saber cómo llegaron,
quizás ahí sonaría mi voz quejosa
preguntando dónde queda el futuro;
allí todo cobrará sentido.

Habrá más lágrimas en los bosques
pero mirando al horizonte
solo pido una sonrisa aprobadora
que de sangre a una eterna significación;
allí todo tendrá su color.

Habrá… aunque ya no esté. 

martes, 21 de octubre de 2014

"Aún"

¿Por qué el miedo aún suena
entre tantos besos púrpuras
y cosquillas solares?

¿Por qué el vacío se llena
pero algo aún pica y repica
en el fondo de este mar?


¿Por qué la mirada vuela
y todo sabe distinto y diferente
en un campo que se ve aún igual?

¿Por qué la tinta mancha
en la blancura de dos pieles
que aún no se terminan de encontrar?

¿Por qué no me dejo caer
en el vaivén espacial y sumergido
de vivir aún de a dos?

El viento sopla distinto
y el paisaje aún no se acomoda. 

jueves, 2 de octubre de 2014

"¿Dónde?"

¿Dónde está la moraleja
de esta charla sin verbos?
Sin piedad nos habla y nos mira
buscando una dulce debilidad
de la que pueda beber
y largas vidas empañar.

¿Dónde está la enseñanza
de esta discusión sin éxodos?
Sin cuestión nos busca y nos tiñe
ensamblando un claustro veneno
del que nos saciaremos mañana
y durante verdes tiempos.

¿Dónde está la reflexión
de este argumento sin pretextos?
Sin tristeza nos consume y nos mata
volviéndonos un solo problema
del que vivimos remachando
y jamás se cierra.

¿A dónde… vas? 

sábado, 27 de septiembre de 2014

"'¿A dónde voy...?"

Un trazo se quiebra
una ciudad se abre,
¿a dónde voy con este sol
a tapar mis sombras?

Una foto se quema
un palabra se parte,
¿a dónde voy con esta noche
a callar mis tormentas?

Un silencio se escucha
un tropieza se cae,
¿a dónde voy con esta charla
a calmar mis deudas?

Un verso se muere
un mundo se entierra,
¿a dónde voy con esta vida
a pensar mis rumbos?

lunes, 8 de septiembre de 2014

"Simplista"

Qué fácil y qué interesante
resulta la reducción simplista,
mirando una realidad con un solo ojo
desde un único ángulo
y besando solo un hecho visual…
¿dónde está la semiosis
cuando más la necesitamos?

¿Fue un disparo erróneo
o la consecuencia fatal
de vivir armado por si las dudas
incluso en una tarde de primavera
al borde de la inmadurez,
o quizás cuestión de estar distraído
por un beso que no llegó?

Qué simple y qué instantánea
resulta la reducción cronista,
esa que cuenta lo que ve y escucha
al sabor de la áspera objetividad,
¿acaso el mundo entero
no es un círculo gigante de parcialidad?
La esencia nos reclama estallar.

¿Sucedió una guerra tibia y adinerada
o el desenlace mortal
de años y años de revancha cultural
de etnocentrismos enajenados
y rayuelas despintadas,
o quizás asuntos de comodidad
por tener un balneario más?

Qué fácil… así
(y solo así). 

sábado, 19 de julio de 2014

"A la sombra del cielo"

El cielo nos miente desentendido
anuncia futuros a la media tarde
pinta sueños con rojos y canela
y al llegar el día recién nacido
su cuerpo luce más blanco y más gris.

Empecinado ensambla otra historia
¿cuál será esta vez?
¿otra de esas que no llueven,
otra de esas que no llegan,
otra de esas que no nos llevan?

El cielo nos miente de día y de noche
cuando lo ven y también a escondidas
porque la mentira es su esencia
su condición más amorosa y vital;
vivir bajo su sombra se vuelve un engaño.

Así las cosas
sigo caminando a la sombra de este cielo… 

lunes, 9 de junio de 2014

"¿Y qué hago...?"

-¿Y qué hago con los que me dicen que no vuele tan alto?-
-Diles que ellos nunca sabrán cómo se siente el aire en el rostro mientras caes-
-¿Y qué hago con los que me dicen que lo piense
dos veces?-
-Diles que ellos jamás sabrán lo que es latir más rápido que la mente-
-¿Y qué hago con los que me dicen que no siga intentando?-
-Diles que ellos nunca sabrán lo que es llegar lejos-
-¿Y qué hago con los que me dicen que crezca y madure?-
-Diles que si ellos no vivieron su juventud con rebeldía, que no te priven a ti de hacerlo- 

sábado, 7 de junio de 2014

"Un montón"

Un montón de horas
pasarán lentas de vez en cuando
dándote lo que a veces lo días
no logran en su longeva luz…
una pausa de silencio propio.

Un montón de voces
mentirán más de lo común
haciendo brotar las dudas
que no trae la realidad bien fingida;
verás soles hijos de la noche.

Un montón de luces
algunas veces pestañearán
cuando más despiertas las precises,
el miedo lloverá con calma…
tiempo de soltar y volver a amarrar.

Un montón de mates
sabrán más agrios y más fríos
probando tu espadachín interior,
será guerra y paz, será agua y temblor;
busca y encontrarás mejor significación.

Un montón de vida…
ojala. 

miércoles, 28 de mayo de 2014

"Teorías"

Definiciones
conceptos cúmulos
disrupciones
relativismos egoístas,
historias de hoy.

Muchos aclaran
muchos acumulan
muchos interrumpen
muchos dicen y no dicen,
¿alguno hace historia?

Paradigmas
teorías
axiomas
leyes sin reglas,
vistazos ajenos.

Muchos parten
muchos redactan
muchos ensamblan
muchos luchan en paz,
¿alguno dejará de mirar?

martes, 13 de mayo de 2014

"Dos cielos en uno"

Cae una mitad del cielo,
una mitad que allí estuvo;
años de nubes que no se iban
noches de lunas que no salían
días de horizontes…
que tenían punto final.

Sube una mitad del cielo,
una mitad que allí nunca estuvo;
¿vendrán días más claros?
¿vendrán lluvias más justas?
¿vendrán horizontes…
que solo saben de eternidad?

El cielo supo de dos mitades,
ambas queriendo ser de un solo sol;
la historia dio oscuridad
las palabras dieron libertad
el tiempo y las papeletas
dieron y velaron por la humanidad.

El cielo ya sabe de dos mitades,
izquierda y derecha, derecha e izquierda;
aún quedan manchas que borrar
aún faltan nubes que soplar
aún auguran tormentas muertas…
¿aún quedan mitades que llegar?

La esperanza persiste ciega
rezando por un cielo nuevo
sin mitades ni soles de unos u otros,
la esperanza persiste deseosa
de dos cielos unidos en uno;
la unión dará vidas y justicias longevas.

Cambia el modo de pensar. 

sábado, 12 de abril de 2014

"Podría estar muriendo ahora mismo"

Podría estar muriendo ahora mismo, ¿lo sabías? En este preciso momento y en los momentos que siguen sucediendo, podría estar muriendo: mis células, mi sangre, mi conciencia y mis recuerdos. Todo yéndose directo a la basura. ¿Y sabes qué? En realidad, no tienes por qué saberlo. Incluyo, yo mismo, desearía no saberlo.

Pero el asunto es que no puedo dejar de pensar ello. La vida es morir a cada migaja de tiempo. Desde que vemos la luz por primera vez, comenzamos a caminar hacia ella. Más lento o más rápido, pero allá vamos. Tú, yo, tus hijos y los míos. Me gustaría saber por qué. ¿Nunca te has preguntado qué sentido tiene comenzar algo que sabes que no durará para siempre? ¿Siempre? Quizás dure tan solo un par de días, con suerte unos cuantos años. Pero, ¿sabes qué? Aunque lo vea así, yo mismo comencé cosas sabiendo que algún día terminarían: concebí tres hermosas vidas.

¿Ves esto? ¿Sabes por qué lo hago? Porque con mi aliento puedo controlar su duración. Quizás sea lo más parecido a la vida. Y al mismo tiempo, lo más diferente. Desde el momento en que lo enciendes, comienza a apagarse. Si inhalas mucho desde el comienzo, durará poco pero te golpeará hasta las entrañas de una manera tan única que habrá valido la pena el instante. Si inhalas lenta y apaciguadamente, durará más y podrás sentir detalles que el instante no te permite: combinaciones y variaciones que traerán más descubrimientos. Pero ambos caminos te llevan al mismo lugar, al mismo tiempo, al mismo estado: cenizas en lugares que jamás nadie querrá volver a visitar.

La semana pasada, el psiquiatra me dijo que la vida era un fin en si mismo; se vive por ser vivida. Pero, ¿quién hace eso? ¿Acaso tú te levantas todos los días por el sencillo acto de vivir? No. Te levantas para ir a trabajar. ¿Por qué? Porque necesitas el dinero. ¿Por qué? Porque tienes una familia que mantener. ¿Por qué? Porque ellos depende de ti. Tu vida se reduce a vivir para trabajar; a vivir para ganar dinero; a vivir para tener algo que nunca terminas de alcanzar o complacer; a vivir para que los demás puedan vivir. No creo que a ello se le pueda llamar vivir por vivir. Y, mi amigo, los por qué que te he dicho, no suenan muy llamativos de seguir.

Si, tienes toda la razón. Puedo presumir lo que piensas: ¿por qué se cuestiona todas estas cosas? Créeme, me gustaría vivir en silencio. Pero no puedo evitarlo. Incluso cuando la alienación no podría ser mayor, no consigo dejar de sentir el paso del tiempo y sus remanencias. Me hubiera gustado no ver morir a mis padres. Me hubiera fascinado no tener que despedir a mi amigo antes de tiempo. Me hubiera encantando quedarme un rato más en tantos lugares… Pero el tiempo siempre nos avisa que es hora de irnos. Y es ese mismo tiempo el que nos da tiempo para pensar en lo que el tiempo nos dejó.

No quiero seguir aburriéndote ni dejar que veas mis lágrimas de impotencia, pero, ¿sabes qué? Podría estar muriendo ahora mismo. 

viernes, 28 de marzo de 2014

"Tanto en tanto"

Tres colores en uno
y dos miradas en una
viajando a través del tiempo
fundando otoños claros
que serán primaveras nuevas.

Dos soles en tres
y una vida en dos
llevando la esperanza agridulce
que dará guerra para la paz
ensamblando un cielo sin pintar.

Siete mentiras en una
y doce besos en seis
apurados revisan el reloj,
lamentan lo fugaz de su amor,
vuelven cada uno a su rincón.

Un deseo en cinco
y ocho sonrisas en diez
preguntan los por qué de los cómo
para borrarlos de la razón,
se miran y se echan a vivir.

Un momento en uno
y dos voces en uno (a la vez). 

jueves, 6 de marzo de 2014

"Voy a decirte algo"

-Voy a decirte algo-
-Bueno, decime-
-Voy a decirte dónde está guardado mi testamento-
-¿De qué hablas? La noche siempre te pegó mal a vos…-
-De verdad. Vos escuchame, ¿podes hacer eso por mí?-
-Bueno… Te escucho-
-Gracias-


No estoy diciendo que vaya a morir pronto. No, de ninguna manera. Por el contrario, desearía que este fuese el comienzo de una larga vida. Y no me importa que sea cuesta arriba o cuesta abajo, ni que a veces se nuble y otras salga húmedo el sol. Ya he pisado cáscaras de huevo y bebido hieles ajenas. Ya nada puede herirme más. Ya nada puede darme más felicidad. Son pocos años los que llevo en esto, pero de verdad, siento que ya me he recibido. No porque haya hecho siempre todo lo que quise. No, al contrario. Me quedan muchas cosas por hacer. Muchísimas cosas que quiero y otras que no. Pero las haría todas. Sin embargo, lo que he hecho me basta. Me basta para ser feliz y triste a la vez. Le he dado tanto a la gente de mi alrededor. A los más cercanos y a los no tanto. Y he recibido y aprendido tanto de ellos y de otros. No estoy en una cresta pero tampoco en un valle. Estoy en una meseta, desde la que puedo ver todo lo que he hecho y puedo divisar todo lo que quiero hacer. Creo que pocas veces alguien puede ser tan crítico, reflexivo y nostálgico, a la misma vez. Estoy en paz. Nada más y nada menos que eso: paz. Y no fue necesario que muriese para alcanzarla. Estoy… me siento más vivo que nunca. Porque los sentimientos son los que nos hacen estar más cercanos a la vida. Y hoy, tengo muchos sentimientos en mi alma. Dolor, amor, alegría, tristeza, melancolía, regocijo… y más. La diversidad y ambigüedad de mis sentimientos presentes y los remanentes de los ya latidos, me hacen sentir más vivido que nunca. Quizás creas que exagero y que estoy exacerbando la sensación de una noche de mi vida. Pero no lo sé. Ahora, en este preciso momento, no lo creo ni lo siento así. Y eso es lo que me importa. Ahora. Este momento. Latiendo a tu lado. ¿Sabes…? Gracias. Gracias por haber coincidido en esta vida conmigo. No sé a quién agradecerle, aún no lo descifro. Pero a quien sea, gracias. Porque si muriese hoy… moriría habiendo vivido. 

miércoles, 19 de febrero de 2014

"Recordar... ¿por y para qué?"

¿Qué habrá pensado Dios
cuando de un susurro soplado
agitó los huesos herrumbrados
y destapando la curva razón
implantó allí algo tan nuestro
que pasa por instinto
y a veces por ayuda-memoria?

¿Por qué la gran explosión
que dio luz a la oscuridad
habrá querido darnos tal cosa
así, tan al albedrío picante
al punto de mirarla y no entenderla
tocarla sin tocarla realmente
vivirla… habiendo ya vivido?

No hace falta manual
para encender la memoria
que siempre escucha en silencio
y ataca cuando no somos culpables,
allí siempre está ella
esperando que recordemos
lo que no podemos olvidar.

Cada sinapsis en punto
e incluso las que no fueron,
cada cuarto incendiado
y también a los nunca entrado,
cada mirada que quedó fija
mirando, además, lo que no existió.
Recuerdos, recuerdos, recuerdos.

A veces como remedio al dolor
otras como ácido en la herida,
siempre estando sin estar
guardando lo que si y lo que no,
por encima de la voluntad ajena
sin hacerle caso al sabio
ni distraerse por un lujurioso adiós.

¿Qué habrán querido los dioses
cuando sin pensarlo dos veces
abrieron el origen de la fosa
que jamás deja de llenarse y crecer?
¡Que vengan ellos a perderse allí
a caer en ese abismo de relámpagos deja-vú
a buscar una hora con su color!


-¿Qué día fue ayer?-