miércoles, 12 de julio de 2017

"Rompeme el corazón"

Sé que no estoy en condiciones de pedirte nada. Y sé que no tengo derecho a que me hagas un favor, pero igual tengo que pedírtelo. Por tu bien y por mi bien. Ni siquiera te lo pido: te lo ruego. Nos va a cambiar la vida, va a significar un antes y un después en todo lo que vivimos. Lo necesitamos todo este tiempo, mucho más de lo que en realidad creía: hasta ahora, no había notado lo mucho que necesitamos que eso suceda. Antes de decir que no, por favor, escuchá mi pedido.

¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? No sé explicarlo tan fácil, no tengo las palabras tan claras ni atinadas. Lo estoy pensando mientras lo escribo, lo escribo mientras lo pienso con descuido. Es un poco más complicado que un favor. O tal vez no. En realidad, no tendría por qué serlo: todo depende de cómo lo tomes. Es algo así como una tarea, una especie de misión imposible posible. Como si le pidiéramos a una monja que nos envuelva en un hechizo: así de escéptico sería la posibilidad de que lo lográramos. Pero no me hagas caso: seguramente exagero.

Dejémonos de vueltas. Ambos sabemos que no hay futuro, que no hay respuestas, que nada será suficiente. “No somos compatibles”: ¡qué puñal! Nunca una herida dolió tanto como este aquí y ahora. Aunque me rehúso a creerlo, me dispongo a aceptarlo. Por vos, por mí, por los dos. Supongo que ahora sí vamos a hacer lo que vos querés, porque es lo más ¿justo? No lo sé: no entiendo muy bien lo que escribo, pero igual escribo. Como sea, solo me resta pedirte un favor. Eso que hará posible que todo esto sea una realidad lejana, que cada uno pueda seguir con su vida y que el destino se encargue de darnos la distancia suficiente como para transformarnos en un recuerdo tibio y lejano.

Si todavía estás ahí y querés hacer algo por mí… te pido que me rompas el corazón (o que me beses hasta que despierte).

miércoles, 5 de julio de 2017

"Olvidar. Olvidarte. Olvidarnos"

¿Cómo olvidar
la humedad de tus ojos
cuando la tarde de domingo
se llovió amarga
en el abismo de tus pupilas
hasta volverse vapor
en lo sencillo y complejo
del más humilde desamor?

¿Cómo olvidar
que hubo una vez
en la que dejé de ser
el abrazo que cura
para ser la causa marchita
de tantas angustias resfriadas
que hicieron de aquel hoy
una proclama por el nunca más?

¿Cómo olvidar
la terapia que nos costamos
y las noches que morimos
buscando una respuesta
que siempre estaba en el cielo
colgada detrás de las nubes
esperando el desliz de un hechizo
que hiciera del dolor una siesta?

¿Cómo olvidar
olvidarte
y olvidarnos?

lunes, 3 de julio de 2017

"Vos"

Vos. Vos sabés sobre mí lo que nadie sabe y lo callás como nadie lo haría. Vos sentiste por mí lo que tal vez nunca nadie llegó a sentir… y ahora lo sufrís como tal vez nunca nadie sufrió. Vos me conociste en silencio y dejaste que te conociera en la oscuridad de mirarnos de ojos cerrados. Vos te ilusionaste tanto como yo con las promesas que nos hicimos –y no cumplimos–. Vos sacaste lágrimas desde donde no tenías ganas de vivir y me sacaste las ganas de llorar. Vos hiciste del Sol una noche y juntos hicimos de la noche un Sol.

Vos. Vos sos la que siempre fuiste, la que siempre cuidé, la que siempre busqué, la mujer de la que –al final– me escapé. Vos sos el recuerdo que he intentado borrar, la mancha que no puedo dejar atrás. Vos sos esa canción que se repite una y otra vez en mi cabeza. Vos sos ese dolor de cabeza que me recuerda que sigo vivo. Vos sos esa conversación pendiente. Vos sos ese deseo de cumpleaños que sigo esperando. Vos sos esa voz que el viento trae a mi piel cada vez que el invierno me golpea en el estómago. Vos sos ese “quizás” que siempre quise que fuese mucho más. Vos sos ese veneno que quiero que me vuelva a enfermar.

Vos. Vos vas y venís en mi corazón como un relámpago inquieto. Vos golpeás todo lo que creo que está bien y te encargás de darme vuelta el mal humor en un par de besos resfriados. Vos encendés ese fuego que creía que –por fin– había muerto en mi alma. Vos decís sin decir lo que siempre quiero que alguien me diga. Vos hacés que me invadan los nervios y que la paz me envuelva en un abrazo lleno de una angustia cariñosa y pegajosa. Vos le das rumbo a mis ideas y calor a mis pies. Vos caminás más adelante, pero volvés siempre a darme la mano. Vos leés lo que no escribo y escribís lo que siento, pero no digo. Vos hacés girar el mundo a nuestra manera.

Vos siempre fuiste vos… ¿y ahora qué vamos a hacer los dos?