martes, 19 de septiembre de 2017

"Allí viene el viento de setiembre"

Allí viene el viento de setiembre
con ese aliento triunfal y herido
de un soldado que fue hijo de la Iglesia
y ahora busca la redención del Sol
por ser hijo del tiempo y no de Dios,
por ser nieto del hambre y no del perdón.

Allí viene el viento de setiembre
con las ganas de ser lo que nunca fue:
esa solución sin instructivos
que cae como aguacero sobre el desamor
hasta inundarlo todo con su magia,
esa que cura y también envenena
porque así es el amor cuando es real.

Allí viene el viento de setiembre
barriendo las cosquillas que quedaron sueltas
hasta incendiarlas tan alto en el cielo
que las nubes también sonríen cuando llueve,
después de todo y de tantos cuentos
¿qué es de vivir sin un poco de tormenta?
(mejor que se guarden la respuesta).

Allí viene el viento de setiembre
enredado entre cometas inmaduras
y vaivenes que van y vuelven a merendar
justo cuando el silencio se siente tan culpable
que la primavera madura y se indigna
al punto tal de que toma sus propias decisiones:
morir en lo dulce de la felicidad ajena.

Allí viene el viento de setiembre
y es para mí.

sábado, 5 de agosto de 2017

"Guardo"

Guardo tus cartas
tus risas y tus lágrimas,
las tardes que no nos vimos
y las noches que nos tuvimos,
guardo tu sombra
y mi reflejo en tu tristeza.

Guardo los besos
los rápidos y los de toda la noche,
tus miedos y tus tormentas
mis nervios y mis excesos de Sol,
guardo el destino
y la Luna que al fin nos unió.

Guardo tus ojos
tus labios en los míos y los míos en los tuyos,
las palabras que nunca dijimos
y las cosas que dijimos sin decir,
guardo tu fragilidad
y las veces en las que nos salvamos.

Guardo las promesas
los sueños y los delirios,
los viajes que no hicimos
y los rumbos que sí arriesgamos,
guardo el tiempo
y las horas que nos perdimos.

Guardo tu nombre
para incluirlo en mi testamento.

miércoles, 2 de agosto de 2017

"Allí viene el cielo"

Allí viene el cielo
con los ojos abiertos
y el corazón frágil,
pero viene,
con el ímpetu cariñoso
de querer abrazarnos
y darnos paz y darnos lluvia
hasta que en un Sol de agosto
volvamos a vivir de un beso.

Gira y girando cae
con la promesa caprichosa
de hacer del pasado un recuerdo
y del futuro un presente,
siempre con el tiempo justo
y las horas contadas:
al fin y al cabo
el tiempo que ya perdimos
no podemos volverlo a perder.

Un día será otra vez noche
una de esas tan hondas
que la oscuridad parece poca
y el viento habla sin parar
al ritmo helado del invierno,
pero un día será otra vez primavera
y aunque esos días tarden demasiado
tardarán mucho menos
si la espera nos encuentra juntos.

¿Para qué ver el mundo desde acá
si podemos disfrutarlo desde el cielo?